Wednesday, June 17, 2015

15 tipos de homilías malas que se podrían evitar (la feligresía lo agradecerá)

¡Qué difícil es hacer una buena homilía! ¿Cuál es la forma mejor de hacerlo? Lo que parece que está claro es lo que no debe hacerse. Aquí unos ejemplos:

1. Homilía improvisación: es la que el sacerdote prepara cuando se está poniendo el alba, el cíngulo, la estola y la casulla para la santa misa.

2. Homilía libresca: homilía con mucho sabor a libro y escritorio; homilía académica, marmórea…pero carente de corazón y de conocimiento de los oyentes.

3. Homilía arqueológica: homilía donde el predicador quiere siempre incursionar en detalles secundarios sobre los fariseos, esenios, dracmas, estadios, hora sexta, atrio, pozo…No explica el mensaje de Dios sino curiosidades periféricas.

4. Homilía romántica: que quiere arrancar lágrimas, sonrisas y azúcar en el oyente, a base de exclamaciones, interjecciones, gritos, lenguaje paternalista con adjetivos tiernos, diminutivos o aumentativos.

5. Homilía demagógica: que a base de palabras y más palabras para quedar bien con el público, traiciona tanto el mensaje evangélico como al destinatario, agrandando o empequeñeciendo, desfigurando y distorsionando la doctrina de Cristo.

6. Homilía literaria: más que una predicación sagrada es un ejercicio literario o poético.

7. Homilía antológica: la homilía se convierte en una oportunidad para recordar y sacar a colación todas las frases, sentencias, textos, poesías, definiciones que el predicador aprendió de memoria o que tenía en sus archivos.

8. Homilía molusco: invertebrada, blandengue, gelatina escurridiza, sin argumento, sin contenido, sin tema. No termina un tema cuando comienza otro.

9. Homilía ladrillo: sólo ideas sin relación con la vida de los oyentes. La homilía tiene que llegar, por así decir, a la cocina de esa mujer de casa, al puesto de trabajo de ese buen padre de familia, a los pupitres de ese estudiante…Esta homilía-ladrillo no llega.

10. Homilía espagueti: se enrolla y se enrolla sobre el mismo asunto, aburriendo a los oyentes y haciéndoles bostezar.

11. Homilía cursillo: trata muchos temas sin concretar ninguno.

12. Homilía repetición del evangelio: No sabe sacar un mensaje de ese evangelio para sus oyentes, y lo único que hace es repetir lo que se leyó en el evangelio. ¿Será posible que el predicador sea incapaz de zurcir una homilía jugosa con una sola idea bien expresada? ¡El oyente no es tonto, por favor!

13. Homilía técnica: usar todo el tiempo lenguaje teológico que la gente no entiende (metanoia, kénosis, anáfora, parusía, epifánico, histérico, pneumático, mistagogo, escatología, transubstanciación,…). La homilía no es una clase de teología, sino una conversación cordial con sus oyentes y parroquianos.

14. Homilía callejera: el predicador salpica todo el tiempo con jerga vulgar y chocarrera. Así se rebaja la palabra de Dios, la dignidad del profeta y la dignidad de los fieles que san Pablo llama “santos en el Señor”. El predicador no debe nunca rebajarse, pues está hablando en nombre de Cristo y de la Iglesia.

15. Homilía de mal piloto: el predicador no sabe despegar ni aterrizar, y da vueltas y más vueltas y nunca termina. “Y ya para terminar”…y vuelve a subir a las nubes…”y ya para terminar”…y vuelve a subir. Termine y punto, por favor.

Fuente: religionenlibertad.com

Thursday, May 7, 2015

Primera...¿y última comunión?

CARTA DE UNA CATEQUISTA

Hace muchos años que soy catequista de Primera Comunión. Considero que ello es una gracia de Dios. En primer lugar, porque recibe una más de lo que pueda dar. Los niños te devuelven el cariño aumentado. Además, te hacen plantearte, mejor dicho replantearte, tu propia fe a través de sus preguntas, pues el niño "no se corta", como se dice ahora, a la hora de presentarte sus dudas, y más de una vez te pone en algún apurillo al exponerlas de improviso, con relación a algún tema complicado de la vida humana y cristiana; en estos casos, lo peor que se puede hacer es decirles algo para salir del paso, ya que ellos lo captan e inmediatamente pierden la confianza en el catequista. No creo que haya que tener miedo a reconocer ante ellos lo que forma parte del misterio. Por ejemplo, si te preguntan cómo Jesús puede estar presente en la Sagrada Forma, pregunta por otra parte lógica y muy probable, sería absurdo y ridículo recurrir a extrañas transformaciones químicas, o de la materia, en lugar de decirles llanamente, que los cristianos lo creemos y lo aceptamos con gozo, porque nos fiamos de Jesús, que nos lo ha dejado dicho muy claramente en los Evangelios, a través de los testigos presenciales.

Pero el tema que quiero abordar aquí es algo que me preocupa, "que me sucede" cada año al acercarse el mes de Mayo, de las Primeras Comuniones. Todos sabemos que, dado el índice de práctica religiosa, desgraciadamente, para muchos niños se trata de la primera y última Comunión (sí Dios no lo remedia, por medio de una buena abuelica, tía, u otro familiar). No sé si existen estadísticas, pero me temo que sería muy triste conocer el porcentaje de niños que ya el Domingo siguiente al de su Primera Comunión, no va Misa, sencillamente porque sus padres tampoco van, y no los llevan, y a esas edades no suelen salir solos a la calle.

Los mismos niños te lo dicen espontáneamente, "mi papá se queda en casa" y hay que tener en cuenta que el niño tiene al papá y a la mamá como modelos casi exclusivos de referencia, a quienes imitar en lo bueno y en lo menos bueno. Yo siempre planteo este tema en la reunión con los padres, me gustó cuando en una ocasión un padre me dijo: "Mira yo tengo mis dudas de fe, mis dificultades con la Iglesia, pero como quiero ser honesto, y sobre todo por respeto a mi niño, me comprometo a que mi hijo vaya cada Domingo a Misa, porque comprendo que si no, no tendría sentido que pidiese la Comunión para él".

Hace pocos días hablando con un amigo que tiene un hijo en edad de comulgar, me decía: "yo a Misa no voy, pero cuando tengo un problema le rezo a mi Jesús del Gran Poder" (modo de expresar la religiosidad bastante común en muchos españoles). Al hablarle yo del valor comunitario de la Eucaristía como reunión celebrativa de los hermanos que profesamos la misma fe, me reconoció que, en el fondo, era una cuestión de dejadez y pereza, más que de problemas muy importantes en su relación personal con la fe católica.

Quiero terminar con una llamada a la colaboración de quienes leéis estas líneas. Seguramente, casi todos tenemos algún niño cercano (familiar o conocido) que está en estas circunstancias. Pienso que sin necesidad de actitudes impositivas, sino con suavidad y comprensión, podríamos hacer reflexionar a los padres sobre este importante tema. Sería una sencilla y hermosa contribución a la evangelización de la sociedad. Porque lo que tengo claro es que los niños quieren a Jesús, han comulgado por vez primera con toda la ilusión y saben que Jesús es su Amigo. Por ello, es muy triste que esa relación de amistad tan importante para sus vidas, se vaya enfriando y, acaso, acabe por perderse, por la falta de responsabilidad de sus mayores.

Fuente: religionenlibertad.com

Monday, May 4, 2015

Carta de una madre catequista a su hijo al finalizar el día de su Primera Comunión, por el P. Juan García Inza

Querido Rafa:

Hoy has hecho tu Primera Comunión y ahora comienza para ti una nueva vida, una vida llena de Jesús, tanto como tú quieras.

Todo comenzó hace más de 10 años, cuando papá y yo confiamos a Dios nuestro proyecto de vida en común, formando una familia. Aprendiste tus primeras oraciones cuando apenas sabías hablar y, poco a poco fuiste creciendo como el niño Jesús: “en sabiduría, estatura y gracia de Dios” (Cfr Lucas 2, 52).

Hace 2 años llegó el momento de prepararte de una forma más especial para recibir por primera vez a Jesús.  Yo tenía muchas ganas de estar más cerca de ti en este camino, así que me ofrecí como catequista acompañándote todas las semanas. Hemos ido aprendiendo un poquito más del amor que Dios nos tiene; hemos visto qué es lo que tenemos que hacer para parecernos más a Jesús cada día;  aprendimos también la importancia que tiene la Eucaristía y que lo único y fundamental de ese día es recibir a Jesús. Todo lo demás se pasa y acaba, pero Jesús siempre permanece a nuestro lado.

Hoy tienes en Jesús, al amigo que te escucha cada día y que te da su cuerpo como alimento, no te olvides de Él, te espera cada domingo. Nosotros no dejaremos de acompañarte. Confía en Jesús porque Él nunca te fallará.

Comparte con los demás todo lo que Dios te ha dado, en especial con tus hermanos, que siempre vean en ti un modelo a seguir. Ellos siempre te quieren imitar, ofréceles tu amor como sólo tú sabes. Sigue fijándote en las necesidades de los demás y cúbrelas en la medida de tus posibilidades, como has hecho hasta ahora con ese don que Dios te ha dado.

Rafa te queremos mucho y estamos muy orgullosos de ti, que este primer paso que has dado, de una manera consciente, en tu vida cristiana, sea el primero de un largo caminar en el que siempre habrá unas huellas al lado de las tuyas, ya sabes, las de Jesús.

Un beso muy fuerte

Tus padres

Fuente: religionenlibertad.com